
Fue el momento más especial de la primera temporada y, en nuestra opinión, el más espectacular de la serie. Por el protagonista, un Locke totalmente desesperado gritándole a la isla que le había dado todo; por la trascendencia, ya que conocimos que la escotilla estaba habitada; por las consecuencias, ya que su apertura posterior desencadenará la mayoría de acontecimientos de la segunda temporada; o por los instantes previos a que se encendiera la luz, en la que Locke había hecho malabarismos para encontrar un sentido a su existencia, dejándose en el camino a Boone. Espectacular. En nuestra memoria, para siempre.







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