
Ana Lucía quería un arma. Sawyer tenía una pistola... y también tenía un arma de fuego. Ana Lucía se abalanzó sobre Sawyer, se lo comió a besos, Sawyer sacó la pistola y se olvidó el arma. Resultado: Ana Lucía se llevó la pistola... quiero decir, ¡el arma! La pistola de Sawyer se quedó satisfecha, pero el sureño perdió su arma.







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